24 julio 2006

Interior política exterior

La situación en la que se encuentra Chile en el abastecimiento de su energía es crítica, lo que no es novedad para nadie.

Sin embargo la internalización de la política exterior chilena ha llevado a que la discusión país de la búsqueda de alternativas para superar este gran problema baje a un nivel de dialéctica inútil, donde la intención tanto real como percibida es la de atacar al gobierno por los fracasos de hoy sin importar las posiciones propias de ayer.

Es increíble ver a los mismos quienes defendían públicamente la integración energética gasífera con Argentina acusando a ese proceso hoy de irresponsable y errado. Mientras defendieron en el pasado una política exterior de “palomas” al favorecer el ataque a Iraq en el Consejo de Seguridad de la ONU para defender los intereses económicos, hoy levantan una postura de “halcones” al incitar una gran ofensiva en contra de todos nuestros vecinos por la negativa de todos ellos a proveernos de energía.

Pareciera como si la política exterior para este sector de “política interior” no fuera más que la defensa del interés económico nacional de corto plazo.

Esto, con unos toques de permanente nacionalismo que se dejan ver claramente en la discusión relativa a la salida al mar boliviana. El discurso de la oposición de levantar grandes murallas ante cualquier discusión que involucre cesión de territorios resultaría bastante más creíble si en 1978 se hubieran opuesto abiertamente al intento de Pinochet de entregarle una franja de territorio a Bolivia (bloqueado no por los influyentes gremialistas de su gobierno, sino por el estado peruano).

Entre críticas generalizadas al gobierno de Bachelet en todos los frentes, con un cambio de gabinete incluído, con notorias fricciones al interior de la concertación y una notoria falta de liderazgo, agenda, visión y capacidad por parte del gobierno para cumplir lo que prometió, no queda más que recordar las manos en que quedaríamos en caso de un cambio de signo de gobierno en las próximas elecciones.

Haciendo un ejercicio de ficción con un mínimo de esfuerzo, nos veríamos con 3 vecinos enemistados, sin gas y haciendo esfuerzos por quedar bien con la potencia mundial en decadencia de turno a la que casualmente no le interesa nuestra región. Toda una perspectiva al pensar que la única crítica relevante que la oposición le está haciendo al gobierno hoy es probablemente lo único que el gobierno hoy está haciendo relativamente bien: la política exterior.

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22 julio 2006

Mudanza

Me estoy moviendo a otro hosting. 

Stay tunned. 

09 julio 2006

Indigno

medium_casa9.3.JPGLa imagen muestra 2 casas pareadas. de 6 m2 cada una. Eso es un tercio de una de las mediaguas que ayudé a construir hace algunos años con algo de vergüenza por entregar una "solución" que claramente no era ni de largo plazo ni respetaba realmente la dignidad de las personas a quienes supuestamente estábamos ayudando.

 
Hoy en día la Concertación está entregando soluciones "creativas" al problema de la vivienda, consistente en una menor inversión inicial de modo de entregar viviendas menores que mínimas, pero que tuvieran un potencial de crecimiento.
 
Como ejemplo, en Tomé el año 2002 se recibieron 49 casetas de 6 m2, que sólo tenían espacio para cocina y un baño (no, nada de dormitorios). De éstas, sólo 20 permanecen ocupadas hoy día, debido a que la mayoría de los "beneficiados" decidieron abandonarlas cuando no pudieron financiar su crecimiento y la transformación de esa caseta en una verdadera vivienda.
 
 La burla de la que se hace objeto a miles de personas de escasos recursos con este tipo de soluciones creativas y eficientes no resiste análisis alguno. La completa irresponsabilidad entre la gestación de estas ideas con los resultados concretos y finales no da para más, pasando por una clara despreocupación en la realización de estudios serios y de verdad en relación a los resultados de estas soluciones.
 
Sencillamente deben caer cabezas.
 
La maximización de rentabilidad política a partir de variables como "número de casas entregadas", número de puentes construidos",  "número de subsidios ofrecidos", sólo nos llevará a llevar estos números al máximo, dejando todo y a todos los demás a un lado. Casas indignas y de pésima calidad, puentes que se caen y subsidios regresivos.
 
En países funcionales, este tipo de resultados llevaría indistintamente a un cambio en los gobiernos. Pero aquí, debido a la pésima calidad y profundidad de nuestra democracia (equivalente a casas de 5m2) y a la nula alternativa que hoy nos presenta la oposición, el futuro no se ve promisorio.
 
¿Cual es el incentivo a que estas políticas cambien y se comiencen a construir casas dignas, puentes que no se caigan y subsidios bien pensados? Hoy, donde la Concertación no tiene posibilidades de dejar el poder, ninguno. 

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