12 diciembre 2005

Mi Domingo

Desperté temprano para ser domingo. Salí de mi casa tranquilo. En el camino al paradero me encontré con gente que venía de votar o de la feria. Dedos entintados y bolsas de tomate. Había paz en el ambiente. Como día de reflexión religiosa en país devoto.

Al llegar al Instituto Superior de Comercio a las 10:45, pasé junto a Piñera, quien salía del recinto y agitaba los brazos mientras hablaba a la prensa. En la fila, en la que esperé más de 2 horas para votar, me encontré con viejos amigos.

Había expectación. El gimnasio, atochado con un par de miles de personas, miraba hacia la estrecha puerta del recinto esperando a su más ilustre votante. Cuando entró el año pasado (la primera vez que voté allí) recibió muchos aplausos pero también algunos abucheos. Ayer, cuando Lagos hizo su entrada, la ovación fue total. Gritos de aprobación, manos en alto. El presidente llegaba a escoger a su sucesor. Y Chile le agradecía y lo felicitaba a través de nuestro aplauso.

Luego vino mi voto. Yo también escogí a su sucesor y mi voto tuvo la misma importancia.

A la salida había de todo. Un monje franciscano, con una manta amarrada con una cuerda como vestimenta. Junto a él, un par de travestis de ceñido vestido y platinado cabello siendo acosadas por la prensa. Ricardo Hormazábal y adherentes esperando en una inmensa fila, siendo saludados por el Chico Zaldívar. ¡Cómo está mi gente de Santiago Poniente!, decía él. ¡Puta que es chico!, me asombraba yo.

Volví caminando a mi casa por las semivacías calles del centro junto a un viejo amigo, hoy seminarista jesuíta. Pasamos la tarde hablando de política, de pasado y de futuro.

Fue un buen día.

21:55 Anotado en Actualidad | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: CHILE

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